
Señor Director:
Mucho me temo que la candidata comunista Jeannette Jara está equivocada. En efecto, en contrario a lo planteado por ella, un comunista no puede tener un iPhone por tres enormes razones. La primera es que un comunista, al adquirir un iPhone, refuerza la superestructura que encubre las relaciones opresivas que le dan base al mercado, pues de la protección jurídica a la propiedad privada se ha servido para adquirirlo. Por otro lado, también refuerza el fetichismo de la mercancía que denunciaba Marx: se pretende que la adquisición del IPhone es una relación mercantil entablada entre una persona y el objeto; sin embargo, en realidad, subyace a ello una relación social desigual y opresiva que le dio sentido y existencia. El IPhone no tiene vida propia, diría el filósofo alemán. Y, por último, es una cuestión de coherencia: la adquisición del IPhone refuerza la división de clases, al tener el celular un cierto sentido estatutario. ¿No es acaso contra todo esto que se revelan los comunistas?
Al final del día algo queda claro: el comunismo en Chile es de cartón.