
Señor Director:
Es cierto que existen riesgos. Con razón, algunos analistas políticos esbozan que ir a las elecciones parlamentarias de manera fragmentada es un peligro para la coalición política que así lo haga. Por esta vía han querido hacer ver que especialmente para la oposición actual ir en distintas listas parlamentarias puede acabar con un Congreso abiertamente contrario a un posible gobierno de derecha. Ciertamente, puede ser así y, cabe agregar, la izquierda no tiene el mismo problema, pues, aunque se presenten en distintas listas (el ecologismo y el humanismo no habrían llegado a acuerdo con la lista oficialista), el margen de fragmentación es más alto para la oposición, teniendo en cuenta que ChileVamos arrastra mayor votación eventual.
Con todo, hay ciertos aspectos que estos analistas están pasando por alto.
Primero, aunque el margen de error sea más alto y, por lo mismo, el peligro de perder escaños sea más cuantioso para la derecha, que ChileVamos ocupe escaños no es sinónimo de lealtad parlamentaria. Durante la insurrección de 2019, ChileVamos dejó solo a Sebastián Piñera, en ese entonces, Presidente de la República. A tal punto llegó el abandono que en las encuestas el occiso presidente llegó a tener solo un 6% de aprobación a su gestión (Encuesta CEP), mientras ChileVamos negociaba la Constitución. Así, queda claro que, eventualmente, los escaños que ocupe esa coalición pueden, perfectamente, volverse oposición al Gobierno.
Segundo, no se está tomando en cuenta que estas elecciones parlamentarias están unidas, quiérase o no, a las presidenciales. Y esto quiere decir que, aunque los porcentajes de votación no sean precisamente traspasables, las votaciones por las coaliciones parlamentarias siguen a las presidenciales. Por lo mismo, la impopularidad de la candidata Evelyn Matthei afecta a los distintos candidatos de su conglomerado, mientras la popularidad en aumento de la derecha genuina, al menos en el caso de José Antonio Kast, augura resultados, en parte, halagüeños para la coalición “Cambio por Chile”, conglomerado recientemente formado por los republicanos, nacional-libertarios y socialcristianos. Entonces, ¿por qué habría que pactar con quienes se están hundiendo? ¿Qué motivaría a lanzar un salvavidas?
Por último, justamente por esta situación de hundimiento electoral, estaríamos ante una oportunidad. Chile necesita de una oposición real, que busque lo mejor para el país, no una coalición entreguista liderada por quienes han propiciado el descalabro económico, político y social. ChileVamos ha tenido muchas oportunidades para enmendar el rumbo, sin resultados auspiciosos. Una y otra vez han permitido que la agenda del peor gobierno del retorno a la democracia avance sin mayores contratiempos. En ese sentido, la aprobación de la reforma de pensiones fue la gota que rebasó el vaso.
En conclusión, es el momento que la derecha genuina estaba esperando para desbancar a los falsos profetas. No desaprovechemos la instancia.