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Familia

Cuando se piensa en la familia estamos acostumbrados a la imagen clásica y evocativa de juntarnos padre, madre, abuelos, primos, tíos como los más cercanos, pero resulta que ahora debemos incorporar otro tipo de familias, y “modos de familia” que resultan ajenos, ¿cómo sucedió esto? ¿se trata del avance de los tiempos modernos?  

No parece casualidad de que avance el comunismo (el que muchos equivocadamente daban por muerto) y el “cambio” que sufrió el concepto de familia. Es mucho más profundo el tema que da para más de un artículo, pero empecemos de una vez.

En la obra del filósofo Friedrich Engels publicada un año después de la muerte de Marx ocurrida en 1883, El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, expone lo puntos más importantes que hacen fuerte al capitalismo y nos adelanta una receta para destruirlo; es más, dentro de su falsario marxismo científico argumenta poder situarnos y volver a los gens iroquesa, un modelo de sociedad organizado que existió en la zona del actual Estados Unidos entre 1570 y 1779 donde según el autor marxista se encuentran varios elementos rescatables para implantar el comunismo.

¿Malformaciones?

Algunos de ellos pueden sonar razonables como cuando se refiere a la exogamia, donde está rigurosamente prohibido el matrimonio entre sus miembros; los hombres deben tomar mujeres de otras gens. Aunque si usted piensa que Engels estaba preocupado por las malformaciones genéticas que de ello pudiera derivar, se equivoca; su objetivo siempre estuvo dirigido a las implicancias económicas y la situación hereditaria que conllevaría, lo que generaría según él la perpetuación de los privilegios.

Dicho autor se obsesionó porque no existiera propiedad privada de ningún tipo y que todo debía quedar en manos de la gens o comunidad, es decir, no exista esa cosa perversa manera de poseer “cositas” porque hace al individuo egoísta y que no piense en el resto de los mortales.

Al revisar lo que pasa en estos días, desde hace muchos años es ese mismo esfuerzo de la izquierda, que nunca ha bajado en intensidad sino que va ecualizando acorde a los momentos históricos y culturales dependiendo de la zona geográfica donde se despliegue, han intentado meterse a romper esa unión familiar en todos los aspectos, atacando a la iglesia en todos los frentes, tanto en lo doctrinario como en aspectos religiosos, denunciando amplificadamente casos de pedofilia al interior (que los han habido, pero son usados como arma política), queriéndose meter en el matrimonio que ellos llaman “igualitario”, o sea, injertando posibilidades homosexuales y romper el binario hombre-mujer.

La mujer es vista como el gran sujeto revolucionario durante gran parte del siglo XX, por eso la necesitan emancipada, aunque sabemos que se trata de “separarla” del masculino, y finalmente de la familia.

Es claro el esfuerzo que se debe hacer por preservar la institución primaria de la sociedad que es la familia, y en particular la unión entre hombre y mujer como el punto clave para sostenerla, donde la izquierda ha ido ganando terreno, sin embargo, aún estamos a tiempo de defender con mayor fuerza que antes y que debe reunir nuestra mejor voluntad, entendiendo esta guerra ideológica desatada que obliga a la acción sin más demora.

Jorge Lazo V.

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