
Señor Director:
No cabe otro epíteto. En senda nota de “La Tercera” se informa que en su primer mes de funcionamiento el FAPP (Fondo Autónomo de Fondos de Pensiones), institución nacida al alero de la reforma de pensiones del flamante gobierno de Gabriel Boric, habría destinado 127 millones de pesos solo en sueldos y dietas para los administradores del fondo estatal. Es decir, los dineros comprometidos para supuestamente mejorar las pensiones de los ciudadanos, las famosas transferencias para hacer justicia social que tanto cacareó el oficialismo y la supuesta oposición que les dio los votos, fueron asignadas, primeramente, a llenar los bolsillos de asesores de turno de los políticos. Más encima, Gobierno y ChileVamos en las últimas semanas se han unido contra el candidato presidencial republicano José Antonio Kast, alegando que su propuesta de acabar con el préstamo de las personas al Estado, fruto de esa precisa reforma previsional, sería un retroceso. Simplemente, una sinvergüenzura del tamaño de una catedral.
Urge un cambio, y este no vendrá de la mano ni de la izquierda ni de ChileVamos. Solo queda la derecha.