Aumento de costos, baja en ventas y condiciones crediticias más duras empujan a cientos de empresas chilenas a cerrar sus operaciones antes de fin de año

Entre enero y agosto de 2025, Chile ha sido testigo de un preocupante aumento en los procesos de liquidación empresarial. Según cifras de la Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento (Superir), 417 compañías iniciaron procedimientos formales de cierre, lo que representa un incremento del 44% respecto al mismo periodo del año anterior. Este fenómeno revela una tensión estructural en diversos sectores productivos, especialmente en el comercio y la construcción.
El comercio, epicentro del colapso
El rubro comercial ha sido el más golpeado: 116 empresas cerraron sus puertas, el doble que en 2024. Bernardita Silva, gerente de Estudios de la Cámara Nacional de Comercio, atribuye esta situación a márgenes cada vez más estrechos, mayores costos laborales y financieros, y una recuperación de ventas que no logra compensar la fragilidad del sector. Aunque muchas pymes intentan reorganizarse antes de caer en la liquidación, el panorama sigue siendo incierto.
Construcción: cuatro años de retroceso
La industria de la construcción tampoco escapa a la crisis. Con 76 liquidaciones registradas, el sector continúa arrastrando las consecuencias de una caída prolongada en la inversión. La Cámara Chilena de la Construcción señala que recién en 2025 comienzan a verse signos de recuperación, impulsados por proyectos mineros, energéticos y una nueva ley que subsidia tasas hipotecarias. Sin embargo, el repunte aún es frágil y desigual.
Factores externos y decisiones críticas
El superintendente Hugo Sánchez destaca que, aunque existen más de 78 mil empresas morosas en el país, solo el 1,3% opta por iniciar un proceso de liquidación. Esta decisión suele estar motivada por factores externos como la inflación, el encarecimiento del crédito y conflictos internacionales, que elevan los costos operativos y erosionan la caja de las empresas.
Expertos advierten sobre rezagos sectoriales
Ricardo Reveco, socio de Carey, advierte que industrias como la agroindustria y la logística siguen rezagadas, afectando a proveedores y transportistas. Por su parte, Ernesto Solis, de Fix Partners Advisors, señala que el monto reestructurado cayó drásticamente este año, lo que podría indicar mejores condiciones para negociar pasivos, aunque la volatilidad económica persiste.
Banca más exigente, empresas más cautelosas
Luis Felipe Castañeda, abogado especializado en insolvencias, observa que muchas empresas han optado por reorganizarse mientras esperan un entorno más favorable en 2026. Sin embargo, los bancos han endurecido sus posturas, rechazando propuestas incluso de compañías reconocidas. Esto podría mantener las cifras de quiebras en niveles elevados, pese a las expectativas de recuperación.
Impacto persistente del estallido delincuencial y la pandemia
Finalmente, sectores como el retail y el inmobiliario siguen afectados por el bajo poder adquisitivo y la lentitud en la venta de propiedades. Aunque el mercado bursátil muestra señales positivas, muchas empresas aún no logran superar las secuelas del estallido delincuencial y la pandemia, lo que deja al país frente a un escenario empresarial frágil y lleno de desafíos
Fuente: La Tercera