La ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel culminó con la muerte del ayatolá Ali Jameneí, confirmada por fuentes oficiales iraníes y reportada por Agencia EFE y El Mundo. Tras cuatro días de ataques estratégicos, Teherán enfrenta una crisis de liderazgo con el nombramiento interino de Ali Reza Arafi. Europa respalda la acción de Washington, mientras Emiratos Árabes busca mantener neutralidad en el Golfo. El Pentágono subraya que la operación busca frenar la amenaza iraní y garantizar la estabilidad internacional.

Washington/Tel Aviv. La ofensiva militar lanzada por Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos en Irán cumple ya cuatro días, consolidando la posición de Washington como garante de la seguridad internacional frente a las amenazas del régimen iraní. Según reportes de Reuters y BBC News, los ataques han golpeado instalaciones militares y centros de mando, debilitando la capacidad de respuesta de Teherán.
La operación prácticamente inició con la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jameneí, confirmada por fuentes oficiales iraníes y reportada por Agencia EFE y El Mundo. El fallecimiento ha generado una crisis de liderazgo en Teherán, donde Ali Reza Arafi fue designado como sucesor interino, en medio de tensiones internas y creciente incertidumbre política.
Reacciones internacionales
El respaldo internacional a Washington se ha hecho evidente: Reino Unido, Francia y Alemania han manifestado su disposición a colaborar en la neutralización de la capacidad militar iraní, reforzando la legitimidad de la acción liderada por EE.UU. e Israel. La Unión Europea, aunque dividida en algunos sectores, ha coincidido en señalar que la ofensiva busca frenar la expansión de la influencia iraní en la región.
En el Golfo Pérsico, Emiratos Árabes Unidos intenta mantener una postura neutral para proteger sus intereses económicos, aunque analistas consultados por Al Jazeera advierten que la presión ejercida por la coalición occidental terminará por desgastar a Irán. Arabia Saudita, por su parte, ha expresado apoyo tácito a la operación, en línea con su rivalidad histórica con Teherán.
Impacto económico
Los mercados energéticos han reaccionado con volatilidad: el precio del petróleo superó los 100 dólares por barril, según datos de Bloomberg, reflejando la incertidumbre sobre la estabilidad en el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del crudo mundial. Washington, sin embargo, ha asegurado que cuenta con reservas estratégicas para mitigar cualquier impacto prolongado.
Dimensión política
El Pentágono subrayó que la operación busca “proteger a nuestros aliados y preservar la paz internacional”. En paralelo, la Casa Blanca ha insistido en que la ofensiva responde a los ataques indiscriminados de Teherán contra intereses occidentales en la región. Voceros del Departamento de Estado recalcaron que la acción militar se enmarca en el derecho de defensa colectiva y que se mantendrá la presión hasta garantizar la estabilidad regional.
Escenario interno en Irán
La muerte de Jameneí ha abierto un vacío de poder que podría intensificar las divisiones internas. Sectores reformistas han pedido un cambio de rumbo, mientras que los Guardianes de la Revolución buscan consolidar su influencia. Expertos citados por The Guardian advierten que la crisis de liderazgo podría derivar en protestas masivas, en un país ya golpeado por sanciones y aislamiento internacional.