Los mercados reaccionan con optimismo tras los ataques a Irán, mientras analistas prevén una respuesta limitada que aleja, por ahora, el riesgo de una crisis energética global

Los mercados financieros reaccionaron con alivio este lunes tras los ataques aéreos de Estados Unidos contra instalaciones nucleares en Irán. A pesar de la tensión geopolítica, los principales índices bursátiles de Wall Street cerraron al alza, mientras que el precio del petróleo registró una fuerte caída, reflejando la percepción de que las represalias iraníes serán contenidas y no afectarán el suministro global de crudo.
El índice S&P 500 subió un 1% hasta los 6.025 puntos, mientras que el Dow Jones avanzó un 0,9% y el Nasdaq ganó un 0,9% también. En contraste, el precio del barril de petróleo de referencia en Estados Unidos cayó un 7,2%, ubicándose en 68,51 dólares, tras haber superado brevemente los 78 dólares durante la apertura del mercado.
La volatilidad inicial en los precios del crudo reflejaba el temor a una escalada mayor en el conflicto entre Irán e Israel, con Estados Unidos como actor clave. Sin embargo, la respuesta iraní —un ataque con misiles a la base aérea de Al Udeid en Qatar— fue interpretada por analistas como una represalia simbólica, diseñada para evitar una confrontación directa que pudiera afectar el flujo de petróleo a través del estratégico estrecho de Ormuz.
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Expertos como Tom Kloza, de Turner Mason & Co., señalaron que Irán probablemente evitará cerrar el estrecho, ya que depende de esa vía para exportar su propio crudo, especialmente hacia China. Esta percepción de moderación ha calmado a los inversores, al menos temporalmente.
Aun así, la situación sigue siendo volátil. Como advirtió el analista Andy Lipow, “los países no siempre actúan de forma racional”, y un cierre de Ormuz podría disparar el precio del petróleo a más de 120 dólares por barril.