El Gobierno chileno descartó efectos inmediatos tras la decisión del presidente interino de Perú, José Jerí, de militarizar la frontera con Chile para reforzar el control migratorio. Autoridades nacionales subrayaron que la coordinación bilateral se mantiene activa y que los flujos hacia el país han disminuido respecto de crisis anteriores

Santiago. El Gobierno chileno aseguró que la decisión del presidente interino de Perú, José Jerí, de militarizar la frontera con Chile para reforzar el control migratorio no ha generado efectos directos en el país.
El ministro de Seguridad Pública, Luis Cordero, explicó que la medida responde a un asunto interno de seguridad peruano y que la coordinación policial entre ambos países se mantiene activa. “No existe, hasta ahora, una evaluación de impacto directo en Chile”, señaló, recordando que los flujos migratorios hacia territorio nacional se han reducido respecto de crisis anteriores en la zona de Chacalluta–Santa Rosa.
Por su parte, la ministra de Defensa, Adriana Delpiano, descartó que la militarización implique hostilidad hacia Chile. “La consecuencia es que nosotros debemos hacer bien nuestro trabajo en la gestión fronteriza”, afirmó, al tiempo que criticó el uso del tema migratorio en campaña electoral.
La decisión peruana generó reacciones políticas internas. El candidato presidencial José Antonio Kast pidió al presidente Gabriel Boric trasladarse a Arica para enfrentar la situación, mientras el gobernador regional de Arica y Parinacota, Diego Paco, exigió mayor rapidez en las acciones de regulación migratoria.
El Ejecutivo chileno reiteró que la coordinación bilateral sigue funcionando y que se monitorea la situación en la frontera norte, en un contexto regional marcado por la presión migratoria y la necesidad de respuestas conjuntas.