¿Te consideras una persona bilingüe? ¿Qué significa ser bilingüe?

Las anteriores preguntas son frecuentes entre conocidos y colegas. El tema cautiva a lingüistas, educadores, sociólogos y a todo apasionado por los idiomas.
Encontramos enfoques estrictos, como el del lingüista americano Leonard Bloomfield: “Dominio nativo de dos lenguas”; o más relajados, como el del psicolingüista francés François Grosjean: “una persona bilingüe es alguien capaz de funcionar en ambas lenguas de acuerdo con el contexto y las necesidades“.
La RAE, por su parte, define: “uso habitual de dos lenguas en una misma región o por una misma persona”, abarcando tanto el aspecto personal como el social.
Mi definición ajustada a la realidad del siglo XXI, de tecnología e IA: “Cualquier persona con la habilidad de comunicarse en dos lenguas, por la razón que sea, sin condiciones, según el contexto y sus necesidades, y no siempre al mismo nivel de competencia“.
Hoy nuestro ambiente es multicultural y globalizado, bajo esta visión, muchos somos bilingües. Las estimaciones de Google sugieren que más de la mitad de la población mundial es bilingüe. ¡Es lo normal!
¿Y si apenas estoy aprendiendo?
Sí, incluso una persona con una competencia limitada puede ser considerada bilingüe. Si no tenemos un dominio total de nuestra primera lengua, ¿por qué exigirlo en una segunda, tercera o cuarta?
Personajes como Steve Kaufmann o Luca Lampariello, a quienes sigo en redes sociales, hablan varias lenguas sin tener el mismo nivel de competencia en todas. Sin embargo, se les considera políglotas.
La definición general reconoce como bilingüe a quien usa dos idiomas, trilingüe a quien usa tres, y políglota a quien maneja varios, sin exigir un dominio absoluto o nivel nativo. Lo esencial es la capacidad de comunicarse con suficiente fluidez para interactuar en diferentes contextos. La perfección no es un requisito realista ni necesario.
La mayoría de los bilingües utilizan sus lenguas para propósitos diferentes o con distintas personas, por lo que no necesitan ser competentes en ambas.
La competencia lingüística depende de la exposición al idioma y de factores como la edad, la educación y la motivación.
El Bilingüismo en la Adultez Mayor: Mi Experiencia Personal
El bilingüismo en la adultez mayor es un aspecto que me apasiona. En 2014, a los 54 años, me mudé a Italia con mi esposo, emprendiendo el desafío de aprender italiano desde cero. Al principio, cada palabra era un laberinto. A diferencia de mi formación universitaria, ahora no solo se trataba de aprender, sino de vivir en un nuevo idioma y disfrutar experiencias inesperadas. Poco a poco, fui abriendo puertas, ganando un espacio como persona y docente. Reflexioné sobre el impacto del bilingüismo en los adultos mayores: entrena la mente, fortalece la memoria y los sentidos, y nos mantiene conectados con el mundo.
Razones para Aprender un Segundo Idioma en la Adultez
Un ejemplo real son las clases que reciben una encantadora pareja inglesa ambos mayores de 70 años. Aprenden español para comunicarse con sus nietos que crecen en España e impresionar a su hija y yerno. Además, les encanta viajar y siempre encuentran hispanohablantes con quienes “practicar”. Sus lecciones son online y se les da bien la tecnología.
Este caso ilustra cuatro razones claves para que los adultos mayores aprendan un segundo idioma:
- Conexión con familiares y amigos: Fortalece los lazos intergeneracionales.
- Fortalecimiento de la autoestima: Demuestra capacidad de crecimiento personal.
- Viajar y disfrutar el retiro (jubilación): Abre un mundo de nuevas experiencias.
- Manejo de la tecnología y acceso a información y entretenimiento: Facilita el acceso a recursos y actividades diversas.
Para ellos es una forma de seguir creciendo y satisfacer sus espíritus curiosos.
Beneficios Cognitivos y Emocionales del Bilingüismo en la Adultez:
- Aumenta la plasticidad cerebral: El aprendizaje de un idioma ayuda a crear nuevas conexiones neuronales. La persistencia, repetición y práctica regular son claves para alcanzar altos niveles de competencia.
- Mejora la memoria y la concentración: Optimiza la memoria a corto y largo plazo, así como la atención en tareas específicas. Esto regenera el funcionamiento cognitivo general, desde la resolución de problemas hasta la toma de decisiones y la capacidad de adaptación.
- Potencia la memoria asociativa: Nuestra experiencia acumulada se convierte en un arma secreta para adquirir vocabulario, mejorando nuestra salud cerebral.
- Fomenta la socialización y la empatía: Nos abre a otras culturas, formas de expresión y nos conecta con personas de todo el mundo.
Mi Nuevo Propósito: Inspirar y Enseñar
Después de mi experiencia en Italia he dado un giro a mi oferta docente. Ahora deseo inspirar a otros adultos mayores a aprender un idioma, enseñando desde mi propia vivencia: mis frustraciones y dolores, pero también mis avances y satisfacciones.
Aprenderemos juntos, con calma, sin prisa, pero sin pausa, compartiendo saberes y apoyándonos mutuamente. Disfrutaremos el proceso sin la presión de la velocidad ni la perfección.
En esta etapa, la constancia es más importante que la rapidez, celebrando cada pequeño logro: una conversación sencilla en el bar o entender frases de una película.
Ser bilingüe no se limita a la comunicación; es una forma de mantener mente, cuerpo y alma despiertas, de vivir con curiosidad y descubrir nuevos caminos. Nunca somos “demasiado mayores para aprender y ser mejores”.
¡Vamos a ver la edad de una forma positiva a través del idioma!
*Docente en Idioma Modernos de la Universidad Central de Venezuela