La joven clavecinista española conquistó Brujas y reabrió una conversación urgente: el lugar de la música antigua en el presente cultural europeo

La clavecinista española Irene Roldán acaba de inscribir su nombre en una de las vitrinas más exigentes de la música antigua: el MA Competition de Brujas. En una final celebrada el 6 de agosto en el Concertgebouw, Roldán se impuso entre 62 intérpretes de todo el mundo, en un certamen que desde 1964 ha sido cantera de figuras como Christophe Rousset, Kristian Bezuidenhout o Jean Rondeau.
El rigor de un concurso que exige historia y riesgo
La edición de este año, dedicada íntegramente al clave, exigía una combinación de virtuosismo, historicismo y riesgo. Tras una primera ronda digital, solo doce intérpretes llegaron a la semifinal y cinco a la final. Allí, acompañados por el conjunto Il Gardellino, debían enfrentarse a una obra obligada —la Passacaglia Ungherese de György Ligeti— y a un programa libre que orbitaba entre Bach, Wilhelm Friedemann Bach y Haydn. Roldán no solo destacó: lideró el palmarés, seguida por Hilda Huang, mientras Louise Acabo, Olga Davnis y Anastasiia Egorenkova fueron distinguidas como laureadas.
Una carrera que ya empieza a marcar época
El premio no es simbólico. Incluye una actuación en el MA Festival 2027 y una grabación para el sello Ricercar, una plataforma que ha impulsado carreras decisivas en la interpretación históricamente informada. Para Roldán, que este año publicó Scarlatti & Beyond, su celebrado debut discográfico, el reconocimiento confirma una trayectoria que combina rigor académico, sensibilidad contemporánea y una lectura luminosa del repertorio ibérico.
Brujas como recordatorio: la música antigua sigue viva
Brujas no solo coronó a una intérprete. Recordó que la música antigua sigue siendo un territorio vivo, capaz de renovar lenguajes y de proyectar a nuevas generaciones hacia el corazón cultural de Europa.