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Riesgo neurotóxico del ARNm. Un nuevo estudio alerta, especialmente para niños y fetos

El ARNm perjudica a los más pequeños: un nuevo estudio advierte sobre el daño cerebral en niños y bebés no nacidos

Riesgo neurotóxico del ARNm. Un nuevo estudio alerta, especialmente para niños y fetos

En una nueva y controvertida revisión publicada en la revista Neurotoxicology, el científico canadiense Dr. Raymond Obomsawin advierte sobre el posible daño neurológico a largo plazo causado por las vacunas de ARNm, con especial atención a niños, fetos y mujeres embarazadas. La publicación lleva el título poco llamativo de “Neurotoxicidad del desarrollo de las vacunas de ARNm…”, pero su contenido es bastante significativo: aborda nada menos que el posible daño al desarrollo cerebral infantil causado por una nueva tecnología de vacunas, de forma científica y objetiva, pero con implicaciones drásticas.

El ARNm bajo crítica: ¿una bomba de tiempo en el sistema nervioso del niño?

Lo que durante décadas se consideró un riesgo puramente teórico ahora tiene una base científica alarmante: según Obomsawin, el ARNm sintético inyectado penetra sistémicamente en el organismo a través de nanopartículas lipídicas (LNP), incluido el cerebro. En adultos, la barrera hematoencefálica puede prevenir parcialmente esta invasión. Sin embargo, en recién nacidos, fetos y niños pequeños, esta barrera protectora aún no está completamente desarrollada, lo que podría permitir una exposición sin filtro del sistema nervioso central.

Una vez en el cerebro, el daño es potencialmente grave, según el estudio: son posibles neuroinflamación, reacciones autoinmunes y retrasos en el desarrollo, comparables a los efectos a largo plazo del mercurio, el plomo o el alcohol en el cerebro en desarrollo.

Falta de datos de seguridad, pero millones de personas vacunadas

Un problema clave: Hasta la fecha, no existen estudios a largo plazo que investiguen sistemáticamente la seguridad neurológica de las vacunas de ARNm en niños o durante el embarazo. Sin embargo, se han administrado millones de dosis de esta tecnología en todo el mundo, incluyendo a mujeres embarazadas y niños de seis meses o más.

Obomsawin califica esto de violación sin precedentes del principio de precaución. Si bien se dispone de décadas de datos de seguridad sobre las vacunas tradicionales, la aprobación de la vacuna de ARNm se basa en unos pocos meses de observación, sin una investigación precisa de los efectos secundarios en el desarrollo neurológico.

¿GPS para el cerebro? El control silencioso de las nanopartículas

El estudio examina de forma especialmente crítica la función de control de las LNP, que sirven como «vehículos de transporte» para el ARNm. Según estudios, estas penetran no solo el tejido, sino también la barrera placentaria, llegando así directamente al feto. Su función en este caso sigue siendo completamente incierta, ya que ningún fabricante ha publicado datos al respecto.

Obomsawin establece paralelismos con la historia: «Incluso con el plomo, el amianto y los pesticidas, durante mucho tiempo se creyó que no existían daños graves; por lo tanto, no existía peligro. Solo décadas después se hizo evidente la magnitud del problema».

Una llamada de atención y una moratoria

Al final del documento, Obomsawin pide lo que solo unos pocos expertos han expresado abiertamente hasta ahora: una moratoria inmediata de las vacunas de ARNm para niños y mujeres embarazadas. No como una táctica intimidatoria, sino como una medida de precaución con base científica.

La evidencia es ahora lo suficientemente clara como para no esperar a que se produzca daño neurológico, sino actuar preventivamente. Es irresponsable exponer un sistema tan sensible y vulnerable como el cerebro infantil a una plataforma experimental con efectos sistémicos sin conocer primero todos los riesgos.

Conclusión

Lo que el público apenas sabe, pero debería saber: la tecnología del ARNm no es un medicamento muscular localmente limitado, sino una intervención sistémica con consecuencias a largo plazo aún desconocidas, en particular en el área del desarrollo del cerebro infantil.

El nuevo estudio de Obomsawin pone el dedo en la llaga de una estrategia de vacunación que fue más rápida que la investigación y más peligrosa de lo que muchos están dispuestos a admitir.

Fuente: Exploración de la seguridad de las vacunas y los eventos adversos en las principales enfermedades autoinmunes

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