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Chile y Venezuela: Dos caminos, un destino en juego

Una reflexión desde la experiencia migrante sobre el valor de los recursos, las decisiones políticas y el futuro que elegimos

Chile y Venezuela: Dos caminos, un destino en juego

A todos los chilenos, venezolanos y demás nacionalidades que hoy hacen vida en Chile:

Gracias por regalarme unos minutos de tu atención. Quiero compartir contigo una visión personal, nacida de la experiencia de un venezolano que ha vivido más de 19 años fuera de su país. Soy ingeniero, con más de dos décadas de trabajo en la industria petrolera en Venezuela, Estados Unidos, España, Chile y Canadá, y más de 15 años desarrollando proyectos en la gran minería del cobre en Chile.

He tenido el privilegio de conocer culturas diversas, pero hoy no vengo a hablar de mí, sino de dos países que marcaron mi vida: Chile y Venezuela. ¿Por qué debería interesarte? Porque lo que les ocurrió —y les ocurre— puede enseñarnos mucho sobre lo que está en juego en este momento histórico.

Cobre y petróleo: dos riquezas, dos destinos

Desde los años 60 hasta principios de los 2000, Chile supo aprovechar sus vastas reservas de cobre. Con visión y constancia, construyó una infraestructura sólida que lo convirtió en uno de los mayores productores del mundo. Hoy, sigue siendo clave en la transición hacia tecnologías verdes.

Venezuela, por su parte, posee una de las mayores reservas de petróleo del planeta. Hasta el año 2000, era líder en producción y refinación, con presencia global a través de CITGO y otras filiales. Parecía encaminada al desarrollo. Pero algo cambió.

El giro político que lo cambió todo

En 1999, Hugo Chávez asumió la presidencia de Venezuela. Ese mismo año, impulsó una Asamblea Constituyente que redactó una nueva Constitución, aprobada en diciembre. Prometía desarrollo, justicia social y soberanía. Pero 25 años después, Venezuela ha desaparecido de los rankings petroleros, a pesar de tener millones de barriles bajo tierra. Hoy, es uno de los países más pobres de América, solo superado por Haití.

Chile, en cambio, aunque golpeado por la crisis social de octubre de 2019, sigue siendo uno de los países con menor pobreza en la región. ¿La diferencia? Las decisiones políticas. La institucionalidad. La defensa de principios que no se negocian.

¿Y ahora qué?

Este artículo no busca imponer ideas, sino invitarte a pensar con altura de miras. En las próximas elecciones, nos jugamos el futuro de Chile, de nuestras familias y de las generaciones que vienen. No se trata de ideologías, sino de hechos. De mirar lo que funcionó y lo que fracasó.

Todos los candidatos actuales —excepto Johannes Kaiser— apoyaron el cambio de la Constitución chilena, esa que defendimos en dos plebiscitos. Por eso, muchos de ellos representan, en mayor o menor medida, los intereses del globalismo internacional y la Agenda 2030, que ha demostrado ser más ideológica que efectiva.

Vota con conciencia

Votar por valores claros, por seguridad, por la familia y por un Chile próspero no es un acto de rebeldía, sino de responsabilidad. Atrévete a votar por la verdad sin filtros, por el país que merecemos. Si esta reflexión te parece valiosa, compártela.

Eloy García

ARCA.NEWS

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